A la mejor organización femenina del mundo, a esa que nos enseña a pensar y actuar por nosotras mismas, a la que nos orienta, nos guía, nos persuade, nos hace mejores mujeres, mejores madres, trabajadoras excepcionales.
A esa que enaltece a las mujeres y las ubica en el eslabón más alto como debe ser siendo dadoras de la vida, la que lucha por nuestros derechos y patentiza nuestros deberes, nos forma integralmente hasta ser féminas virtuosas de las cuales la Revolución siente orgullo.
Sus padres fundadores Fidel y Vilma, la crearon el 23 de agosto de 1960 con el objetivo revolucionario de la igualdad, emancipación y empoderamiento de la mujer cubana y a la largo de sus seis décadas de existencia, ese objetivo se ha cumplido.
Hoy, las mujeres cubanas nos sentimos seguras, protegidas, libres, ya más nunca fuimos mancilladas ni pisoteadas, nuestros criterios son tomados en cuenta, formamos parte de casi un 70 % del sector trabajador.
Desde la base somos protagonistas de las actividades ayudando en la comunidad, formando a la continuidad como mejores seres humanos, fieles al legado de patriotismo.
Mi Organización, sí, mía y de más de cuatro millones de afiliadas, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) constituye una bella obra de amor, de esperanza y crecimiento que nos nutre y engrandece cada día.
Cuenta con cientos de logros pero uno de ellos, es la creación de las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia en las que radican equipos multidisciplinarios integrados por diferentes especialistas en Psicología, Psiquiatría, Pedagogía y trabajadoras sociales con el objetivo de brindar ayuda a las personas que necesitan saber cómo llevar la vida en familia.
Asumiendo así a la familia como principal núcleo social donde surgen diferentes problemáticas y conflictos relacionados con el alcoholismo, la violencia intrafamiliar, los divorcios entre otros que afectan las conductas de quienes la integran principalmente a los menores y ancianos.
¡Gracias Fidel, Gracias Vilma por tan sublime creación!