Santiago de Cuba, / ISSN 1681-9969

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“El desafío que nos cambió a todos”

100 1560 12El Hospital Clínico Quirúrgico Docente Saturnino Lora, de Santiago de Cuba, fue uno de los centros involucrados en el enfrentamiento a la Covid-19; y si bien no reportó casos positivos, la experiencia vivida en aquellos días preparó al colectivo de más de 2 800 personas, para afrontar situaciones de alto riesgo.

El día 24 de abril de 2020, por primera vez en 60 años, se cerró la institución, para atender solamente a personas afectadas por infecciones respiratorias agudas, como parte de la lucha de nuestra provincia contra el SARS-CoV-2.

“Fue una experiencia difícil: durante un mes nos dedicamos exclusivamente a atender pacientes sospechosos -o no- de la enfermedad. Naturalmente, todos teníamos miedo al contagio, pero estábamos dispuestos a asumir nuestra misión con responsabilidad y compromiso, y así lo hicimos.

“Médicos, enfermeros y personal de servicio constituyeron dos grupos -uno de 176 personas y otro de 143- que se aislaron para atender a estos pacientes. Dividimos el Hospital en tres zonas en correspondencia con el riesgo de exposición: la zona roja era la atención directa a los enfermos, la amarilla -también conocida como transfer- incluía los lugares de comunicación con la zona roja, y en la zona verde estaba el personal de apoyo –dígase almacenes, cocina-comedor, lavandería, Atención a la población, Trabajo Social, Epidemiología y el consejo de dirección, entre otros”, comentó el doctor Rafael Suárez Domínguez, director general de la institución.

La utilización del Hospital Provincial en la estrategia para afrontar la transmisión de la Covid-19 contribuyó a controlar este serio problema de salud, pues amplió las capacidades del territorio para la atención oportuna y el aislamiento de personas con afecciones respiratorias.

“Aquí se trataron unas 300 personas -muchas de ellas graves- que provenían de otros hospitales, hogares de ancianos, del centro médico psicopedagógico y de la comunidad. Esto contribuyó a reducir la transmisión de otros virus circulantes, que causan infecciones respiratorias agudas.

“Fueron momentos difíciles porque muchos pacientes graves se descompensaron de otras patologías y hubo que intervenirlos quirúrgicamente, incluso tuvimos que operar a trabajadores que se encontraban laborando, y todo eso nos llevó a aumentar el personal y a incluir diferentes especialidades como neurocirugía, ortopedia, angiología, nefrología, psiquiatría y otorrinolaringología, etc.

“Otra complejidad es que no se permitían acompañantes y los familiares no podían tener contacto con sus enfermos ni ver a su fallecido; y esta situación nos obligó a rediseñarnos como Hospital”, aseguró el galeno.

Como afirmara Suárez Domínguez no todo salió bien: hubo dificultades en la atención a la población y deficiencias que inicialmente afectaron la información a los familiares sobre el estado de los aislados. Todo esto devino aprendizaje y búsqueda de soluciones para no repetir los errores y hacer corresponder la asistencia médica de calidad que caracteriza a este centro con la satisfacción de quienes le confían el cuidado de sus seres queridos.

Ante el riesgo de una enfermedad emergente y, por tanto, poco conocida, hubo que reorganizar las fuerzas, los recursos y rediseñar las prestaciones, algo que logró el “Saturnino Lora”.

Sin embargo, el cierre de algunos servicios habituales y el traslado de otros al Hospital General Juan B. Zayas Alfonso, complejizó extraordinariamente la actividad asistencial en el territorio. De ahí que una de las primeras disposiciones tras el control de la Covid-19, fuera la reapertura gradual del “Provincial”.

“Abrimos con varios pacientes respiratorios graves en nuestra unidad de Cuidados Intensivos y con una sala de 70 camas dedicada a infecciones respiratorias agudas”, señaló el especialista.

El aislamiento durante 28 días (14 de trabajo y 14 en cuarentena) fue una de las experiencias más interesantes. El área donde radica el módulo docente de la Universidad de Ciencias Médicas fue uno de los sitios destinados al descanso del personal médico.

Las vivencias de solidaridad y hermanamiento durante aquella etapa en la que convivían con el peligro probable de recibir a personas infectadas por SARS-CoV-2, son ahora los cimientos de nuevas amistades en el colectivo del sexagenario hospital.

El “Saturnino Lora” mejoró sus instalaciones en medio de la contingencia epidemiológica. La reparación capital del Policlínico de Especialidades, dedicada al aniversario 505 de la villa de Santiago de Cuba, no solo ha dotado al centro de áreas más confortables y funcionales, sino que contribuye al ordenamiento interno y, por tanto, a mejorar las prestaciones de salud en uno de los centros con más actividad clínica y quirúrgica de la provincia.

Como afirmara el directivo, enfrentar la Covid-19 fue un desafío y la gran enseñanza es que podemos afrontar situaciones muy complejas, pero lo mejor es trabajar para no llegar a estas. “Tenemos que aplicar las medidas higiénico-sanitarias –dijo-, cumplir el distanciamiento social y no confiarnos en este momento de calma aparente.”

Con más de 600 camas de hospitalización y varios servicios territoriales, el emblemático hospital santiaguero se reafirma como uno de los pilares de la Salud Pública en esta porción del oriente cubano.

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