Como duele ver tantas personas jugando con la vida, exponiéndose, y claro está, exponiendo a todo el pueblo. Siempre existe una excusa para no quedarse en casa, para amontonarse en una cola, para hacer visitas, y no solo entre vecinos, se trasladan de un barrio a otro por el simple hecho de sentirse aburridos.
Cómo es posible que aún existan personas que no comprendan que el uso del nasobuco es obligatorio, que es una situación de vida o muerte; se me hace absurdo creer que aún existen niños y jóvenes jugando en las cuatro esquinas y en ocasiones a altas horas de la noche, sin siquiera tener en cuenta ninguna protección.
Pueblo de Cuba, santiagueros, habrá alguien que crea que las medidas adoptadas son un simple capricho o será que no escuchan las noticias.
Qué sentido tiene aplaudir a nuestros profesionales de la salud y a todos los que de una forma u otra combaten tan mortal epidemia sino te quedas en tu casa, si pones en riesgo la vida de tus familiares, de amigos y desconocidos; si expones la vida de miles y miles de hombres y mujeres que no descansan en el intento de salvarnos.
Reflexionemos todos. Solo la prudencia y la percepción del riesgo nos salvarán. ¿Será que a los artistas se les fueron las ganas de hacer los conciertos en teatros, y hacer giras por todo el mundo? ¿Será que ahora disfrutan brindar su arte solo por las redes sociales, y desde casa? ¿Será que el mundo se volvió loco y cerraron fronteras porque sí?
¿Entonces hasta cuándo tanta indisciplina y falta de sentido común? ¿Hasta que los miles de muertos sean nuestros? ¿No bastan los que ya tenemos y los que sin duda están sentenciados? Usted no se ha enterado que ya se han contagiado algunos de nuestros médicos y enfermeras, nuestros estudiantes de medicinas que realizan las pesquisas, que muchos de nuestros niños e infantes se encuentran hospitalizados positivos a la Covid 19?
Mire, quédese en casa, y cuando tenga que salir por una verdadera necesidad, hágalo cumpliendo todas las medidas, pero hágalo porque usted tiene ganas de vivir y de volver a ver a los suyos.
Duele, duele ver tanta gente indolente que parecen no comprender. Y yo me pregunto ¿Hasta cuándo...? Basta ya...cuídate, cuídame, cuidémonos.