Carlos Antonio Bueno y Rachel Naranjo desandan los parajes rurales cercanos a la Carretera de Siboney. Ellos además de ser estudiantes de la Facultad 2 de Medicina son pareja y por estos días realizan juntos el pesquisaje en el Consejo Popular Haydée Santamaría.
“A veces recorremos varios kilómetros bajo el sol, terminamos cansadísimos. Y cuando llegamos a la casa nos ponemos a estudiar el contenido que los profesores orientaron, porque cuando entremos lo examinarán.” Dice Rachel mientras que Carlos resume de manera jocosa: “Esta es una tarea de guapos y nosotros estamos estudiando para serlo.”
Y en verdad nuestros galenos muestran que no es una tarea fácil garantizar la salud ciudadana y que no existe un recodo en este país que no alcance la atención sanitaria.
En la actualidad los estudiantes de Medicina están realizando una labor importantísima, llegan a cada hogar en busca de síntomas respiratorios para evitar la propagación de la Covid-19. Y muchos son los que también brindan charlas educativas a los pacientes más vulnerables.
“Por lo general las personas de esa región nos tratan bien, nos escuchan y agradecen. Son personas muy humildes.” Nos cuenta la joven estudiante.
“Aunque hace muy poco nos pasó algo que nos decepcionó un poco -le recuerda su pareja- Llegamos a una vivienda que tenía la puerta abierta y cuando nos presentamos desde el umbral había una mujer sentada en un balance que con un gesto de desdén nos volteó la cara y nos ignoró por completo. Lo que hicimos fue notificarlo en su consultorio.
“Por otra parte tratamos de cuidarnos cumpliendo todas las medidas de higiene y usamos el nasobuco. Lo que sí puedes estar segura periodista es que esto lo hacemos con mucho amor y responsabilidad.”
Ellos no son de la zona, por eso los primeros días les resultó difícil la pesquisa, desafiando caminos polvorientos, lomas y recovecos rurales. Se les ha visto por La Redondita, 8 de Marzo, Canasí y otras comunidades de ese entorno.
“Decirlo es fácil, pero ese día quise llorar, -nos dice Rachel antes de contarnos lo que les sucedió- Cuando empezamos en esta zona nos dijeron que teníamos que ir a Canasí, pero no sabíamos que se divide en dos y una parte pertenece al área de salud del policlínico Josué País en el reparto Abel Santamaría; pero el otro es de El Caney. Ese día pagamos la novatada, después de ir a varias casas y de caminar kilómetros nos dijeron que la zona pertenecía al poblado de El Caney. ¿Se imagina? Aunque se me salieron las lágrimas volvimos atrás y terminamos la tarea encomendada.
Desde las aulas estos muchachos aprenden el valor del trabajo comunitario, de la responsabilidad y del amor a su profesión. Sin duda, ellos son continuidad.