Los que se lo toman en serio

Categoría: covid-19
Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio
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20200402 152659Los que no se lo toman en serio siguen en la calle, muchas veces sin necesidad. Llevan el nasobuco porque no quieren problemas, pero se lo bajan hasta el cuello, como si ahí los fuera a proteger de algo. Pelean en la entrada de los establecimientos para no lavarse las manos. Andan con niños y dejan que sus mayores salgan a hacer mandados y encargos que ellos podrían hacer.


Los que no se lo toman en serio se burlan de los que aplauden a las 9 de la noche al personal de salud. No se quieren informar, y asumen que “eso solo es una gripe más”. Y cuando se les señala que la “gripe más” tiene ya una mortalidad de más del 5%, y que países lloran hasta mil muertes por día, y que países tienen a sus muertos en la calle sin poderlos enterrar, dicen que eso no va a pasar aquí. O peor: que “eso solo mata a los viejos y los enfermos”. Como si todos fuéramos jóvenes y sanos, y como si estos no hubieran muerto también, igual que los colegas de esos médicos a los que se niegan a aplaudir, y que en varios países se han sumado a las filas de cadáveres.
Y luego están los que sí se lo toman en serio. El médico, la enfermera, la señora que limpia el hospital (gente digna de un monumento), que están ahí, en primera fila, sin dormir, y que también tienen miedo, porque tienen gente en su casa a la que no quieren enfermar. Y muchos otros, incluyendo a la prensa. Porque yo quisiera encerrarme en mi casa, pero tengo un compromiso con mi profesión, y usted, lector, necesita estar informado. Y el policía que le aguanta su estrés y su incomodidad mientras organiza la cola o lo regaña por su propio bien. Y muchos otros que tienen que salir a trabajar.
Le importa a los que ofrecen sus productos a domicilio, no solo por el bien del negocio. O preguntan a sus vecinos, ancianos que viven solos, si necesitan ayuda con algo. El joven que estaba en Enramadas comprando comida con su nasobuco, y también con guantes. La costurera que se gasta los ojos y la cervical cosiendo para que todos tengamos protección. Las federadas que salen a repartir cientos de mascarillas gratis.
Los que se quedan tranquilos en casa, y ponen carteles como los que he visto, prohibiendo visitas hasta mayo. Los que se lo toman en serio aplauden a las 9 de la noche, y no me canso de decirlo porque no es cursilería sino agradecimiento. El aplauso sea, además, por los que sí se lo toman en serio.