Nuestra casa, una fortaleza

Categoría: covid-19
Escrito por Olga Thaureaux Puertas
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quedateencasaEl aislamiento social al que nos han convocado las máximas autoridades del país nos obliga a muchos a permanecer en casa más del tiempo acostumbrado.

Algunos por sus obligaciones laborales se mantienen trabajando, otros se acogen al teletrabajo y muchas madres y padres con niños en edad escolar, también están en casa.

Eso significa que a veces sentimos que la casa nos queda demasiado grande. Lo que recomiendan los especialistas en estos casos es escuchar música, dedicarse a las manualidades o simplemente hacer aquellas cosas que por el diarismo de la vida no siempre tenemos como se debe: gavetas y armarios en orden, higiene óptima del hogar y sus alrededores….en fin, todo lo que pueda ser útil y también aporte a nuestra espiritualidad.

Las circunstancias obligan a estar informados, pero con las fuentes oficiales, pues como sabemos muchos de nuestros “amigos” todavía tienen ánimo, en tiempo de epidemia, de denigrarnos y agredirnos.

Nuestras casas son el mejor lugar para preservar la salud individual y de la familia, ahí, si adoptamos todas las medidas, no debe entrar el virus. Pongamos colchas con cloro en la entrada para higienizar el calzado, pomos con agua de jabón y clorada para las manos. Recuerde, solo salir a lo necesario. Cuando regrese, esa ropa debe ser lavada de inmediato o de lo contrario aislada si es preciso en naylon hasta su higienización.

No olvidemos que según publicó el periódico Granma recientemente, en “estudio, publicado en la revista The New England Journal of Medicine, expertos de los NIH, los gubernamentales Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y de las universidades de California y Princeton hallaron que el coronavirus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19, es detectable en los aerosoles hasta tres horas, en el cobre hasta cuatro horas y en el cartón hasta 24 horas y en el plástico y el acero inoxidable puede permanecer entre dos y tres días”.

Como usted podrá comprender por eso la insistencia de que nos quedemos en nuestros hogares y solo se salga a lo necesario.

Nuestras casas serán siempre la fortaleza donde estaremos bien protegidos y resguardados, donde si cumplimos las medidas higiénicas orientadas estaremos a salvo. La familia tiene que buscar variantes para que las horas no parezcan días, evitar el contacto con otras personas del barrio, por confiables que sean, recuerde que nunca sabemos con quién ese vecino se ha relacionado y que por el período de incubación del virus, algunos pueden estar sin síntomas.

Son jornadas difíciles, que requieren del aporte de todos para detener la enfermedad. Se ha dicho que en los días venideros “aparecerán mayor cantidad de afectados, porque las medidas que estamos adoptando están diseñadas para eso”; esa realidad no debe apagar el optimismo que nos caracteriza, al contrario, entre más personas enfermas sean detectadas y asiladas, mejor será para todos. No perdamos la confianza en nuestro sistema de salud. Hagamos de nuestras casas una fortaleza de salud por el bien de todos.