El sueño nocturno es un plácido bálsamo que alienta el cuerpo y espíritu en tiempos donde el mundo vive tensiones o el dolor de la pérdida de un ser querido; mientras el alma atenta con quebrarse en mil pedazos… Cada mañana el despertador te recuerda que es un nuevo día, pero con desmanes y preocupaciones.
Hoy se marcan distancias entre familias, amigos, conocidos y no, en medio de líneas imaginarias que imponen nostalgia, desaliento, tristeza, angustia y silencios. Pero en medio de tanta calma, la canción salsera de un vecino te recuerda el ímpetu que albergamos los cubanos, a quienes por más difíciles que sea la situación, nos reponemos con una sonrisa o el cálido y contagioso ritmo de una música.
Si bien son necesarias para preservar la salud física de las personas factores como la unidad, conciencia, responsabilidad, la calma, y percepción alta del riesgo que implica la enfermedad de la Covid-19; también es importante el bienestar psíquico y espiritual.
En este sentido, un cuerpo humano con estrés intenso, pensamientos obsesivos, cuadros de pánico, puede generar repercusiones en el organismo como el debilitamiento del sistema inmunológico, falta de sueño y apetito, malhumor, enfermedades mentales y adicciones a las drogas.
La clave está en ser positivos en todo lo que hagamos, desde leer un libro, escuchar una balada, hasta salir a comprar víveres e insumos. Por supuesto, siempre teniendo presente las medidas higiénico-sanitarias establecidas por el Ministerio de Salud Pública.
Dedicarse en medio de la cuarentena en los hogares, además de las tareas habituales, a ver una película, completar crucigramas en alguna revista, intentar memorizar historias, estudiar, distraerse con las nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación, son de gran utilidad para elevar el estado de ánimo de jóvenes, adultos y ancianos.
Los niños, en particular, no conciben sus días de infancia sin salir a disfrutar de la pelota, el trompo, “la tacha”, u otro juego de su preferencia. A ellos, en especial, hay que hacerlos entender su situación actual con paciencia y comprensión, sin marchitar las ilusiones propias de su edad, o herir de alguna forma su salud. Como consecuencia, los padres u otros miembros de la casa deben dedicarles mayor tiempo, cariño y conversación para que no se sientan solos o deprimidos.
Igual ocurre con nuestros ancianos, quienes necesitan sentirse más útiles en el hogar. Indíquele realizar alguna manualidad, o que narren las noticias como sólo ellos saben hacerlo, o hagan un postre. De esta forma se preserva junto a su integridad física la mental.
Preferir como fuente primaria de información las noticias de medios de comunicación oficiales, en lugar de ciertos sitios de Internet que sólo contribuyen a la confusión, ayudan a no generar el caos y miedos infundados en la sociedad.
Pero sobre todas las cosas, el buen trato y las formas correctas propician un ambiente de felicidad y seguridad, lo cual está relacionado, entre otros, al personal que ofrece bienes y servicios a la población, así como a las diferentes instituciones, organizaciones, empresas y entidades.
Y es que en circunstancias donde la conducta de uno es imprescindible para preservar la vida propia y la de otros, es cuando hace falta amor para vencer las adversidades. Pues sólo el sentimiento más universal contribuirá con el fin del bien común sobre toda forma individualista o sinónimo de egoísmo.