“Son tiempos de contingencia”

Categoría: covid-19
Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio
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Ante la amenaza del nuevo coronavirus, convertido ya en pandemia, el estado cubano tomó una serie de medidas para proteger a la población. Entre estas, una serie de normas higiénico-sanitarias, económicas y tributarias. Sierra Maestra entrevistó a los titulares de algunos negocios que se ven afectados por estas disposiciones.

El restaurante Isla Bella ha decidido seguir en funcionamiento, a media capacidad. Las mesas se ubicaron a dos metros de distancia unas de otras, el portero se encarga de que nadie entre sin lavarse correctamente las manos con agua jabonosa, común y clorada; y prohibir la entrada a personas con síntomas gripales. “Al principio pensamos cerrar”, declara Orlando Alfaro, el titular. “Pero luego decidimos adaptarnos a las medidas que se anunciaron en la Mesa Redonda. Mantenemos la higiene en todas las áreas de fregado, la cocina, los baños.

“En materia económica, creo que vamos a ser afectados porque solo estaremos funcionando a media capacidad, pero la medida de reducir el porciento de impuestos por pagar es muy inteligente. Estamos en una situación complicada a nivel global y tienen toda la razón en cambiar las formas de hacer para adaptarnos a las circunstancias. La pandemia no es culpa de nadie, solo queda hacer nuestro mayor esfuerzo para salir adelante lo mejor posible”.

El Louvre Covid 19 Santiago de CubaAlain Clavel, administrador del restaurante El Louvre, opina parecido. En este local se han tomado también todas las medidas, añadiendo que los cocineros elaboran los alimentos con nasobuco. “Nos basamos en las explicaciones dadas en la Mesa Redonda. Hacemos una semientrevista en la puerta a cada persona, para evitar que alguien con síntomas entre, les explicamos que es por su bien y el de los demás clientes y trabajadores.

“Tratamos de cumplir con la higiene. Tenemos que seguir trabajando, pero nos hemos adscrito al sistema de media capacidad y medio tributo. Solo contamos con el personal imprescindible, y de 15 mesas bajamos a siete. Va a afectarnos económicamente, pero lo importante es parar al coronavirus”.

En las Casas de Renta la situación es distinta, pues la mayoría han cerrado sus puertas. “Claro que estamos de acuerdo con las medidas”, declara Beatriz Vila Acosta, propietaria de uno de estos establecimientos. “Muy buenas las medidas, oportunas. Estábamos asustados porque éramos contactos directos de muchos extranjeros, y cualquiera de nosotros podía enfermarse. Además, tenemos a nuestros ancianos conviviendo con nosotros, estamos cuidando a la familia, los amigos y nosotros mismos.

“No son momentos de quejarse por las medidas económicas, sino de cerrar el negocio y sacar los ahorros. El mundo entero se afectará económicamente, pero no será eterno. Dijeron treinta días pero, si tuvieran que ser más, lo asumiremos con gusto. Sobre la protección tributaria, es una muy buena idea. Si no tenemos ingresos, claramente no tendríamos con qué pagar el aporte. Es una forma de poder utilizar los ahorros para sobrevivir estos tiempos de contingencia”.

En semejante posición se encuentra Virgen María Orta, propietaria de otra casa de renta. “Suspendimos servicios desde que apareció el primer caso, y nos sentimos aliviados con las medidas tributarias porque sentimos que comprendieron nuestra posición y nos están protegiendo. Esto ha sido caótico, nadie quiere rentar, porque queremos proteger a nuestras familias. Santiago no está como estaba antes. Ya no hay la misma cantidad de gente en la calle, se están pertrechando para poder quedarse en sus casas. Yo creo que sí hay cierta percepción del riesgo”.