Coronavirus: la cura está en hacer lo que nos toca

Categoría: covid-19
Escrito por Indira Ferrer Alonso
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coronavirus2020La rápida expansión del SARS-Cov-2, causante de la muerte de miles de personas en todo el mundo; y el riesgo potencial de transmisión en Cuba genera temor en buena parte de la población santiaguera, que ve con preocupación cómo aumentan los casos confirmados en la Isla.

Hasta este domingo, el país caribeño ha informado la existencia de 40 personas cuyas pruebas resultaron positivas; sin embargo, resulta alentador el hecho de que aún no hay evidencias de transmisión autóctona de la enfermedad, sino que se trata de casos importados e introducidos, como explicó ayer el director de Enfermedades Transmisibles del Ministerio de Salud Pública, Dr. José Raúl de Armas Fernández.

Hasta el momento, los pacientes diagnosticados han entrado al país con el SARS-Cov-2, provenientes de naciones con transmisión de la llamada neumonía de Wuhan; o son contactos directos de estos viajeros; por eso Cuba se mantiene en una fase preepidémica en la que es posible controlar y detener este serio problema de salud.

Lograrlo implica un abordaje multifactorial y organizado por parte del Estado; y el logro de la conciencia colectiva sobre la magnitud del peligro (y lo que a nivel individual puede hacerse para afrontarlo).

Dicho de otro modo: si el Gobierno logra que sus instituciones funcionen adecuada y oportunamente en la capacitación de trabajadores estatales y no estatales en función de la prevención, el control sanitario en fronteras, la vigilancia epidemiológica en las comunidades, la asistencia médica, el cumplimiento efectivo de las medidas de prevención en todas las entidades y la promoción de salud; y a esto se suma la autorresponsabilidad y el autocuidado en el actuar de la población; tendremos grandes posibilidades de impedir la propagación de la Covid-19 en proporciones epidémicas.

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo materializar el concurso de estos factores, que pueden marcar la diferencia entre vida y muerte?

Quienes componen los recursos humanos de instituciones estatales o negocios privados tienen la obligación de acatar las regulaciones sanitarias establecidas para el funcionamiento de su centro laboral.

En estos momentos, es vital que se desempeñen con la mayor calidad y cumpliendo estrictamente con medidas importantísimas como el lavado de las manos, la desinfección de superficies y –de ser posible- no estar en conglomerados de personas (escuelas, centros de trabajo, establecimientos bancarios, comerciales, etc.) si se tienen síntomas respiratorios y/o fiebre.

A nivel internacional se vislumbra un impacto económico desfavorable a las naciones afectadas por la pandemia y la economía cubana (ya bastante dañada por el recrudecimiento del bloqueo norteamericano) no escapa de esta realidad. Por eso es vital que el llamado a “pensar como país” se materialice en la voluntad individual y colectiva de hacer lo que nos toca y hacerlo bien. Enfrentar la Covid-19 significa, también, impulsar la productividad porque aún no sabemos qué consecuencias hemos de enfrentar como nación; y cuanto más eficientes seamos en la producción de bienes y servicios, más eficiente será el Estado para responder a este serio desafío, con la menor afectación posible en la distribución y venta de recursos elementales para la población.

Ahora más que nunca es importante velar por el uso racional de los insumos, el ahorro y la diversificación de producciones que permita exportar y sustituir importaciones; mejorar el desempeño de las instituciones de salud, educacionales y de otros servicios; e impulsar toda acción de información y capacitación veraz sobre el nuevo coronavirus y su prevención.

Fuera del ámbito laboral hay otras cosas que podemos hacer. Como se ha difundido, el SARS-Cov-2 se traslada por medio de las microgotas de secreciones respiratorias de una persona enferma, que infectan cuando entran a las mucosas de los ojos, la nariz o la boca de una persona sana. Por eso es importante mantener más de un metro de distancia con personas que presenten síntomas catarrales; utilizar nasobuco si tenemos síntomas respiratorios o al cuidar a personas que los tengan; y cubrirse la boca con el ángulo interno del codo al toser o estornudar.

Si las secreciones caen sobre alguna superficie, el virus puede vivir hasta 12 horas y comenzar la propagación. De ahí la necesidad de que nos habituemos al lavado frecuente de las manos con abundante agua y jabón, a limpiar objetos de uso colectivo con soluciones que contengan alcohol al 70% o hipoclorito de sodio.

Las autoridades sanitarias aconsejan evitar los viajes al exterior o a otras localidades del país; mantenerse en casa siempre que sea posible y trasladarse solo al trabajo, centro de estudio u otros lugares porque resulte imprescindible.

Por estos días se remarcan las fortalezas con que contamos los cubanos para enfrentar la Covid-19, sin embargo, existe temor y eso es completamente normal. Es cosa de humanos sentir miedo ante el peligro, y la rápida expansión de esta enfermedad pontencialmente mortal es la mayor amenaza que enfrenta actualmente la humanidad. Pero el temor solo es útil cuando se combina con la responsabilidad, la disciplina, la solidaridad y la prevención, sencillamente porque ayuda a preservar.

Frente al coronavirus, la cura más efectiva será evaluar lo que cada uno puede hacer para evitarlo y para ayudar al país a enfrentar con éxito este problema de salud.