Vamos junto a tu ejemplo

Categoría: Fidel Castro
Escrito por Nazín Salomón Ismael
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fidel 25112017

Una vela encendida y un ramo de flores sobre un improvisado altar, en la cima una foto tuya. Todo el que pasa se detiene a rezarte y pedirte que lo ayudes a cumplir sus sueños tal y como lo hiciste siempre, que nunca lo dejes solo en este camino, donde fuiste delante, construyendo los pasos, guiando las creencias y las convicciones.


Se eleva una oración en tu nombre, no nos desampares de tu poder protector, danos fuerzas para combatir el mal y no nos dejes claudicar en la construcción del futuro. Haz nuestros sueños posibles, acompáñanos ante cada dificultad.
Nos acostumbramos a no pecar de ignorancia en tu ejemplo, terrenal o divino siempre nos dio seguridad y fe saberte luchando a nuestro lado, los sueños por más lejanos e imposibles se cumplieron, tu mano amiga y protectora fue parte de la construcción de nuestras vidas y no hubo reclamo que desoyeras, siempre al lado del débil y el desposeído.
Se levanta una plegaria en tu nombre, santo de médicos en selvas de Sudamérica, de soldados amigos en África, del pueblo en una Cuba que pone toda su fe en ti y te sigue pidiendo día a día como la primera vez, cuando envuelto en verde bajaste de los montes para quedarte siempre colmando cada espacio posible en un país que te hizo necesario.
Canonizado por la historia, obrando siempre más allá de tu poder, no nos dejes solo en este camino, guárdanos del olvido, cólmanos con la bendición de tenerte entre nosotros, de caminar entre la gente que te necesita.
El Fidel que todo lo pudo, de ideas claras y ejemplo, tus hijos siguen luchando hoy, sin ti, pero contigo y te piden, te rezan, te llevan flores y encienden velas, tienen tu foto en sus casas y tu imagen en sus corazones.
Para ti no había nada inalcanzable, por eso en tu ser se busca la fuerza necesaria para acometer cualquier tarea y enfrentar cualquier proceso por difícil que parezca, impulsando el primer paso, abriendo los caminos y haciéndonos creer.
Vivirás por los siglos y los siglos, en el lugar que te ganaste en nuestros corazones. Bendito eres cuando tu voz se oye en la risa de los niños y las conversaciones de los jóvenes, tu imagen continúa al frente de la marcha de un pueblo hacia el futuro.
Una vela encendida y un ramo de flores sobre un improvisado altar, en la cima una foto tuya; te sienten vivo, porque bendices nuestra obra.

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