
¿Y por qué en Santiago de Cuba? Es la pregunta que muchos aún intentan responder. Pero la relación de Fidel Castro con esta tierra indómita, abarca los más disímiles ámbitos posibles: su infancia, la primera vez que vio el mar desde El Tivolí, la gesta del Moncada, la Sierra Maestra, el triunfo revolucionario, y más.
Uno de los sucesos menos conocidos; sin embargo, tal vez por su distancia en el tiempo o por su poca rememoración, es que el 21 de octubre de 1992, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, en ocasión del 454 aniversario de su fundación, le concedió al Líder Histórico de la Revolución Cubana el título de Doctor Honoris Causa, de ese centro de altos estudios.
Y resultó Santiago de Cuba, una vez más, el sitio escogido para investir a Fidel con ese honor académico otorgado por la Facultad de Humanidades de la magna institución.
“Permítame, Señor Rector, expresarle mi pesar por no haber podido concurrir al solemne acto efectuado en el recinto de la Universidad Primada de América. (...) Ha coincidido su llegada con el inaplazable deber que teníamos de viajar a la Ciudad Héroe de Cuba. De tal manera, el azar ha concurrido en nuestro favor para que nos encontremos aquí”, expresó Fidel entonces.
La entrega tuvo lugar en la noche del 10 de febrero de 1993, una jornada marcada por muchas emociones para el pueblo santiaguero, pues el Comandante en Jefe había realizado recorridos por algunos barrios de la urbe; inaugurando centros como el de Biofísica Médica; intercambiando con las personas, con funcionarios, periodistas...
El Salón de la Ciudad, del antiguo Ayuntamiento, hoy sede del Gobierno Municipal, se convirtió en Aula Magna para la ocasión. Según las palabras del propio Fidel Castro en su discurso de aquel día, un “lugar de tanta significación para la ciudad de Santiago de Cuba, escenario de acontecimientos históricos de especial trascendencia”.
Fue el doctor Julio Ravelo, entonces Rector de la UASD, la más antigua universidad del continente americano, quien confirió personalmente a Fidel Castro este título Honoris Causa, mención en educación, para reconocer su preponderante papel como humanista, no solo en la conducción del pueblo cubano; sino también como estadista y político brillante de América y del mundo.
En aquel momento, Fidel, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, dijo a la comisión dominicana de la UASD, y al resto de los presentes, que interpretaba esa decisión como un gesto de especial solidaridad y afecto para nuestro pueblo, y que solo sobre esa base aceptaba tan alto honor.
Y luego de transitar un poco por la historia de la creación de las universidades en el territorio americano, y de mencionar aspectos sobre la amistad entre Cuba y Dominicana, argumentó:
“(...) Al recibir el Título y la Toga que me confiere la Universidad Autónoma de Santo Domingo, no puedo dejar de evocar con especial emoción aquellos años en que, estando por concluir todavía nuestros estudios universitarios, envueltos ya en el quehacer revolucionario de una generación que enfrentó con valor y abnegación la transformación de la sociedad cubana, comprometidos a la vez con la genuina libertad de pueblos hermanos como el de Santo Domingo, pusimos sin reservas nuestras vidas al servicio de la libertad de la tierra en que naciera el ilustre y heroico combatiente internacionalista que fue Máximo Gómez. Lo que hemos hecho los cubanos por otros pueblos no es más que seguir el ejemplo de Máximo Gómez.
“(...) Reafirmo ante ustedes mi cariño entrañable al pueblo dominicano, mi convicción profunda de que nada ni nadie podrá separarnos jamás y de que la libertad, la justicia y el futuro nos pertenecen por entero. Haré todo por honrar la altísima dignidad que he recibido en el día de hoy.”
Y así lo hizo, de manera que la Universidad Autónoma de Santo Domingo, atesora celosamente el texto que el Comandante en Jefe dejara plasmado en el Libro de Visitantes Distinguidos, luego de serle otorgado este “Honoris Causa”. Allí se lee: “A la primera, la más gloriosa, la más generosa, la más fecunda universidad de América, semillero de una legión interminable de educadores, pensadores, patriotas y revolucionarios eminentes. Hasta la victoria siempre”.
Luego de la muerte física de Fidel, el Rector de esa institución expresó que es propósito de la UASD que las nuevas generaciones conozcan la historia, la vida, el pensamiento y la proeza que ha hecho en este país y en el mundo el pensador latinoamericano y universal más avanzado del siglo XX.
Estas y otras numerosas cualidades de Fidel Castro Ruz, hicieron a varias universidades cubanas y de países como Rusia, España, Argentina, Bolivia, por solo mencionar algunos, concederle más de 15 Doctorados Honoris Causa, en Ciencias Jurídicas, Leyes, Ciencias Sociales, Informática, Economía, Ciencias Militares...
Y Santiago de Cuba tiene el privilegio de haber sido también, escenario y protagonista del otorgamiento de uno de esos importantes títulos honoríficos, al hombre que dedicó su vida a la defensa de los más pobres, a la paz, y a la unidad e integración de los pueblos del mundo.