Fidel en el corazón de los santiagueros

Categoría: Fidel Castro
Visto: 1945

homenaje a fidel castro santiago de cubaEste sábado, al igual que lo hiciera aquel glorioso primero de enero de 1959, cuando se volcaron a las calles para escuchar a Fidel Castro anunciar el triunfo del proceso revolucionario cubano, miles de santiagueras y santiagueros colmaron las calles y avenidas de la Ciudad Héroe para decir adiós al hombre que cambió los destinos de Cuba.

No fue la misma alegría de aquellos días iniciales de la Revolución triunfante, cuando Fidel vino a hablarle a un pueblo ansioso de ver y escuchar al hombre que había derrocado la dictadura de Batista, y que prometía cumplir el sueño inconcluso de José Martí.

Ahora Santiago de Cuba se reunió para decirle: ¡Hasta siempre Comandante! Y no podía ser menos. El hombre que ahora parte a la inmortalidad fue el responsable de que estas tierras se llenaran de escuelas, hospitales, centros científicos, instituciones culturales y deportivas, y lo más importante, devolvió la dignidad mancillada cubanas y cubanos.

De cosas como esas habló Abel López, quien sentía el corazón apretado en el pecho por tanto dolor. “Fidel me hizo sentir el hombre más feliz del mundo, y ahora también me hace sentir el más triste. Pero al menos me queda la satisfacción que su legado no morirá nunca y lo tendremos para siempre en nuestra indómita ciudad”.

De igual manera se expresó Luisa María Castillo, una santiaguera que tenía escrito en su frente el nombre de Fidel: “Ahora lo que nos toca es luchar unidos para mantener esta Revolución que tanto ha costado. Y quiero decirle a Raúl que siempre podrá contar con ‘Santiago’”.

Al paso de la caravana un coro enardecido gritó con emoción una y mil veces Yo soy Fidel, una frase que dice a las claras el sentimiento y la voluntad de las personas, de que él no se va de este pueblo.

Eso pensó Humberto Torres, un joven, quien junto a su esposa Mileydis trajo a su pequeña Laura y le tiraron varias fotos al paso de la caravana luctuosa, para que luego, “cuando ella (Laura) crezca pueda comprender la grandeza de este líder que tanto bien hizo a la humanidad.

“No fue un dirigente cualquiera el que se fue físicamente. Algún día le explicaré a mi hija cuántos niños se morían en Cuba antes de la Revolución. Algo que Fidel borró de la realidad cubana”, asevero.

“Le diré también que aquel héroe, que pasó hecho cenizas ante sus ojos, fue el responsable de que ella creciera inmunizada contra varias enfermedades que antes eran mortales”, señaló el papá.

Esta vez el amigo eterno no nos regaló otro de sus proverbiales discursos, pero su presencia se trastocó en fuente de inagotable espíritu de lucha para continuar en busca de nuevas victorias.

SUGERIMOS:

- Hubiese querido un hijo como Fidel

- Tener a Fidel en Santiago es un honor

- El último abrazo de Fidel

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar