“Así nacen las grandes fábricas”, expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro al visitar el 21 de julio de 1981, en esta ciudad, un pequeño taller de la Empresa de Suministros Médicos de Santiago de Cuba.
Fue esa la semilla de lo que siete años más tarde sería una entidad de equipos médicos, con el nombre comercial RETOMED (Revolución en todos los órdenes de la Medicina), inaugurada por el propio Fidel el 23 de julio de 1988.
Trabajadores como Alejandro Ferrán Torres tienen fresca en su memoria el encuentro inicial con el pequeño colectivo, en el reparto Sueño, ocasión en que le fueron mostrados los primeros 25 prototipos de equipos médicos salidos de sus manos.
Recuerda Ferrán que Fidel pudo apreciar entre esos el del riñón artificial, ciento por ciento cubano, y alentó a los presentes a continuar por ese camino.
Entonces el taller tenía una fuerza técnica y profesional de experiencia, que desde años atrás se dedicaba a reparar mobiliario e instrumentos médicos y devolverlos a la vida útil, precisó.
Hoy RETOMED, como es conocido por todos, es una Unidad Empresarial de Base que, además de producir para el sistema de salud, desarrolla con buenos resultados la carpintería de aluminio, mobiliario de gastronomía y hotelería, y brinda servicios de corte, conformado, soldadura y pintura.
Con la caída del campo socialista y la pérdida de mercados para materias primas fundamentales, se vio en la necesidad de diversificar sus renglones a partir de la década de los 90 y en la actualidad goza de buen prestigio en los clientes.
En todas las acciones para reanimar los servicios recreativos, gastronómicos y áreas infantiles en la Santiago de Cuba también está la mano de los trabajadores de RETOMED, quienes cumplieron el llamado de Fidel en los dos momentos compartidos
con él.
Por eso en cada cumpleaños -el 23 de julio- el colectivo asegura que lo recordará con mayores compromisos, ya que su fábrica es una de las grandes obras de la Revolución en Santiago de Cuba y allí están las huellas de su líder histórico.