Flores frescas acompañan el retrato de Fidel ubicado en la primera sala del Museo Granjita Siboney, en sentido gesto por el deceso del Comandante en Jefe, quien tuvo fuertes lazos históricos con esa institución de Santiago de Cuba.
También el libro de condolencias está a disposición de los visitantes que acuden al lugar, desde donde partieron los asaltantes al Cuartel Moncada en la madrugada del 26 de julio de 1953.
El museólogo Yoande Barroso detalló que la fotografía muestra a Fidel en la antigua cárcel VIVAC, conducido por el teniente Pedro Manuel Sarría, mientras en otras salas hay imágenes en la cárcel de Boniato y de su visita al lugar, a inicios de la década de los 60.
Precisó que luego del triunfo de la Revolución el líder cubano accedió al museo en 24 ocasiones, acompañando a jefes de Estado y otros distinguidos amigos de Cuba.
La última vez fue el 20 de enero del 2003, con el destacado intelectual Ignacio Ramonet, autor del libro Cien horas con Fidel.
Muchos recuerdos tienen del Comandante en Jefe los trabajadores activos y jubilados del museo, de su recorrido por las diferentes áreas y la explicación que ofrecía sobre los preparativos de la acción armada a la segunda fortaleza militar del país.
Muy visitado por nacionales y extranjeros allí radicó la finca que sirvió de punto de concentración de los revolucionarios, ya que su ubicación era privilegiada, cerca del lomerío y con fácil acceso al objetivo militar.
Conocida entonces por Villa Blanca, por el color de sus paredes, fue escogida por Fidel Castro y Ernesto Tizol para instalar una supuesta granja avícola, que serviría de cuartel general de los atacantes al Moncada.
La Granjita Siboney es un sitio emblemático de la Revolución y de los estrechos vínculos del líder revolucionario con la heroica cuidad de Santiago de Cuba, donde definitivamente reposarán sus cenizas, en el cementerio Santa Ifigenia, muy cerca de su Maestro y Héroe Nacional José Martí.