La noticia del deceso del líder de la Revolución Fidel Castro Ruz mucho conmocionó a la jurista santiaguera ya jubilada Pilar Seisdedos, quien tuvo el privilegio de estrechar su mano el histórico 16 de octubre de 1953.
Se ha apagado la vida de un gran luchador y pensador de Cuba y el mundo, manifestó a la Agencia Cubana de Noticias.
Hoy, con 87 años, recordó que al escucharlo en el juicio por los sucesos del 26 de Julio, celebrado ese día en la salita de enfermeras del antiguo Hospital Civil Saturnino Lora, de esta ciudad, sabía que triunfaría en la noble causa que abrigó.
Lo tuve muy cerca y perdí la noción del tiempo mientras escuchaba su autodefensa por el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, expresó.
Recordó Pilar que cuando se le acercó en uno de los pasillos, llevando ella su toga y en un gesto que nunca olvidará, Fidel le extendió su mano y le preguntó: ¿Somos colegas? y sólo atinó a afirmar con la cabeza, porque no pudo articular palabra por la emoción.
Tenía ella 24 años y mucho le impresionó su elegancia, personalidad, firmeza y serenidad, manifestó.
A pesar de la juventud y pequeña estatura, dijo no haber sentido miedo para tratar de persuadir a los esbirros de la dictadura de acceder al lugar del juicio, alegando que como recién egresada debía tomar experiencias, siendo solo un ardid para conocer a Fidel.
Perteneciente a la primera graduación de la Universidad de Oriente, la jurista Pilar Seisdedos destacó el orgullo de haber vivido en la generación del líder de la Revolución cubana.