Periódico Sierra Maestra

Switch to desktop Register Login

Alcoholismo… mitos y realidades

alcoholismo

A lo largo de los años, se han instaurado en la mente de muchas personas, ciertas creencias erróneas, ficticias, sobre las “ventajas” de ingerir bebidas alcohólicas para la salud. Hoy, nuestro interés es desmitificar esas elaboraciones “fantásticas” que promueven una conducta dañina en la sociedad.


En ocasiones es notable como algunos individuos se excusan en estos mitos para justificar el consumo constante de estas bebidas. Algunas de estas asociaciones falsas tienen que ver con que el alcohol mejora la actividad sexual; que sirve para enfrentar el frío; que es un alimento; que es bueno para combatir el infarto del miocardio y la hipertensión; que es un estimulante; y que solo se convierten en alcohólicas las personas débiles de carácter o carentes de moral.
Realmente, ninguna de estas consideraciones son ciertas. En primer lugar, para los especialistas de la salud que atienden disfunciones eréctiles resulta obligado preguntar si la persona ha consumido alguna bebida con base alcohólica antes del acto sexual, precisamente por el efecto inhibidor o depresor del alcohol sobre el cerebro y la médula espinal.
Ya lo dijo Shakespeare 400 años atrás en una de sus obras (Macbeth): “...el alcohol provoca el deseo, pero dificulta la ejecución”.
Por otro lado, es sabido que durante la invasión de Napoleón a Rusia en 1812, hubo un grupo de soldados que murió congelado, y fueron precisamente los que habían ingerido este tipo de bebidas.
Esto se debe a que el efecto verdadero del alcohol es producir dilatación de los vasos sanguíneos en la piel y de esa forma, el cuerpo se comporta como una especie de radiador de automóvil cuyo efecto es, precisamente la pérdida de la temperatura. Esto ocurre en el cuerpo humano al poner en contacto el calor de la sangre con el frío que actúa sobre la piel.
Del mismo modo, los nutriólogos consideran esta sustancia como un “antialimento” que solo aporta calorías vacías que no pueden utilizarse por el organismo; y por su acción irritante sobre el estómago y el intestino dificulta la absorción de los alimentos.
En otro orden de ideas, la acción del alcohol sobre la presión arterial no depende de la cantidad del líquido ingerido, como algunos piensan, sino de la acción directa de esta sustancia sobre las glándulas suprarrenales, lo cual determina la liberación de cortisona, hormona que eleva de forma notable la presión arterial.
Por lo que en realidad la aparición de la hipertensión y el infarto, así como de los accidentes vasculares encefálicos o embolias, son seis veces mayor en los que abusan del alcohol que en aquellos que no lo hacen.
Sobre si es un estimulante o no, vale recalcar que el alcohol pertenece al grupo farmacológico de los anestésicos y sedantes, y sus efectos, como ya mencionábamos, son inhibitorios y depresores hasta el punto de que su consumo masivo lleva al coma y la muerte.
Por eso es bueno recordar que el frecuente llanto de las personas en estado de embriaguez profunda, y también que en el mundo el 30% de los alcohólicos terminan su vida mediante el suicidio.
Finalmente es un error pensar que volverse alcohólico es cuestión de debilidad de carácter, por el contrario, uno de los aspectos más dolorosos del alcoholismo es que afecta por igual a toda persona que por alguna razón consuma bebidas alcohólicas habitualmente; no obstante el conocimiento de este tóxico puede contribuir a evitar que se caiga en sus redes.

Periódico Sierra Maestra/ Correo: cip226@cip.enet.cu / Directora: Lic. Olga E. Thaureaux Puertas/ Redacción Digital: Lic. Clara Gayoso Giro, MSc. Arnaldo Clavel Carmenaty / Informático: Ing. Alberto Elers Pérez / Copyright ©. Todos los Derechos Reservados. Autorizamos la reproducción de trabajos de este sitio, siempre que sea de forma íntegra y se cite la fuente.

Top Desktop version