Periódico Sierra Maestra

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Insomne velador de los terremotos en Cuba

El Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), radicado en la ciudad de Santiago de Cuba, fue fundado el 3 de febrero de 1992. Su objetivo es contribuir a la mitigación del riesgo sísmico del país mediante la realización de investigaciones sismológicas  fundamentales y aplicadas y el monitoreo de la actividad sísmica en el territorio nacional.

A 25 años de creado su director, Bladimir Moreno Toirán conversó sobre las condiciones del centro en el contexto actual, avances y proyecciones.

¿Cuál es el potencial científico del centro?

“El CENAIS tiene en estos momentos 100 trabajadores de los cuales nueve son másteres y ocho doctores en ciencias. Nuestros trabajadores están distribuidos por todo el país, hay 60 en Santiago de Cuba y el resto está en departamentos que tenemos en otras provincias, así como en siete estaciones sismológicas que laboran las 24 horas del día. Más de la mitad de los trabajadores son fundadores.

Varios de nuestros trabajos de investigación han recibido el Premio Nacional Academia, que otorga la Academia de Ciencias de Cuba. La máxima dirección del país en varias ocasiones nos ha reconocido, aunque el mayor premio que ostenta nuestra institución es la visita de Fidel Castro Ruz el 25 de mayo de 1992, quien se interesó por la situación que generó por esta fecha el terremoto de Cabo Cruz de 6.9 que fue perceptible en toda la zona oriental y trajo consecuencias para Pilón y la zona sur del Oriente.

A partir de ahí nuestro el Comandante le dio un impulso a la sismología en Cuba promoviendo el equipamiento del centro con nuevas computadoras”.

¿Qué avances muestra el CENAIS en la actualidad?

“Hemos avanzado tanto en el monitoreo de la actividad sísmica como en las líneas de investigación científica y cada día crecemos en cuanto a la preparación de nuestro colectivo.

El número de estaciones sismológicas ha crecido desde el año 1998 propiciado por un donativo de la República Popular China de la que en el 2010 recibimos otro donativo similar.

En los últimos tres años a través de proyectos internacionales hemos logrado un número de siete estaciones en todo el país, las  que están equipadas con tecnología de primera.

Actualmente las señales captadas por estas llegan directamente a la estación central ubicada en Santiago de Cuba, algo que no era posible en años precedentes cuando los datos que aportaban estas señales eran reportadas por vía telefónica. Las estaciones continúan  analizando estas señales pero llegan a la estación central en tiempo real”.

¿Qué líneas de investigación siguen?

“En primer lugar investigamos la física de los terremotos. En esta línea hacemos investigaciones básicas para poder desarrollar el conocimiento que conduce a las investigaciones aplicadas.

Se estudia por ejemplo la estructura interna de la tierra para establecer modelos de velocidades de las ondas sísmicas cuando se propagan por el interior de la misma y esto es muy importante porque permite por ejemplo localizar los eventos sísmicos.

Para localizar los eventos sísmicos se requiere un modelo de velocidades y precisamente investigamos cuál es el modelo apropiado para la zona de Cuba. Investigamos también la atenuación de las ondas sísmicas que son muy importantes para poder determinar con mayor precisión las magnitudes del evento sísmico.

En segundo lugar investigamos la línea de peligros sísmicos. En ella los estudios van dirigidos a determinar los peligros sísmicos a los que está expuesto el país. Recientemente como resultado de estos estudios terminamos el nuevo mapa de peligros sísmicos de la República de Cuba.

¿En qué consiste este mapa?

“Este mapa brinda la información de los valores probabilísticos de aceleración del terreno en todo el territorio nacional y esos valores son los que se utilizan para los diseños de estructuras sismo-resistentes. Todos los inversionistas que tengan proyectos de edificaciones deben guiarse por las normas sismo-resistentes cubanas, dichas normas son muy importantes para el desarrollo inversionista y económico del país.

En esta línea también se realizan estudios de microzonificación sísmica que permiten saber cuáles zonas son de mayor amplificación de las ondas sísmicas, estos estudios están hechos en la ciudad de Santiago de Cuba, en Bayamo, en el Mariel y se van a seguir extendiendo a todo el país.

Contamos con un grupo de ingeniería sísmica que es el encargado de realizar los estudios de vulnerabilidad sísmica de las construcciones ante un determinado temblor de tierra.

En estos estudios se hacen modelaciones no dinámicas de las estructuras y se evalúa la calidad de los materiales con los que se construye. Como parte de estos estudios está creado y en proceso de aprobación el nuevo Código Sismo-resistente de la República de Cuba en la que se destacó la participación de ingenieros civiles de nuestra institución.

También investigamos los tsunamis. Aunque en nuestra región la probabilidad es baja no podemos descartar que cualquier terremoto fuerte que ocurra en República Dominicana pueda generar un tsunami que afecte el litoral norte de nuestro país y aun cuando no hay evidencia de afectaciones por tsunami en Cuba, si puede ocurrir y este es un campo que estamos estudiando y en el que tenemos que profundizar mucho más”.

¿Cuáles son sus impresiones acerca de la situación sismológica presentada en el país en el año 2016 y en lo que va de 2017?

“Se registran varias situaciones anómalas en la historia de la sismología en nuestro país pero lo que ocurrió en enero de 2016 fue único porque habíamos tenido anteriormente una serie de terremotos pero siempre eran eventos que no sobrepasaban la magnitud de 4 y en esta ocasión tuvimos uno de 5 que fue el mayor y el resto estuvo en el rango de 4, para un total de 11 eventos.

En cualquier parte del mundo cuando hay eventos mayores que 4 no se desecha la posibilidad de que ocurra un evento de mayor intensidad.

Estamos en 2017 y a un año exacto del enjambre de la zona de Mar Verde tuvimos un evento de 5.8 que es el de mayor magnitud en los últimos cinco años después del terremoto de 1992 de Cabo Cruz, sin contar un evento mayor que ocurrió un poco más alejado de esta zona de magnitud 6.1 el 4 de febrero de 2007.

El último sismo de gran intensidad reportado en el país data de 1932 afectando a la ciudad de Santiago de Cuba.

Ya han pasado 85 años y si nos remitimos al catálogo histórico de los sismos en Cuba se puede determinar estadísticamente que los terremotos fuertes ocurren cada 80 o 100 años en nuestro país, como parte de un ciclo normal de la tectónica que tiene el mundo, por tanto estamos muy próximos a un evento de este tipo y tenemos que estar preparados”.

¿El CENAIS tiene vínculos con otros organismos internacionales?

Mantenemos vínculos con la Universidad de Bergen de Noruega con la que concluimos un proyecto hace un año. Hemos trabajado en proyectos de microzonificación sísmica en varias ciudades de Venezuela y varios trabajadores del centro todos los años reciben cursos de alto impacto en el Centro de Física Teórica de Trieste de Italia, institución patrocinada por la Unesco.

¿Cuáles son los retos del CENAIS en lo adelante?

“Debemos de seguir creciendo en el número de estaciones sismológicas para que tengamos mejor y más rápida información para la población y los decisores.

En cuanto a las investigaciones sismológicas tenemos que continuar desarrollando las investigaciones básicas fundamentales para elevar el nivel del conocimiento. Iniciar un proyecto de adquisición de las estaciones llamadas GPS o GNSS que tienen varios sistemas de navegación satelitales y que van a permitir precisar cómo se están moviendo las estructuras tectónicas de nuestro país, algo fundamental para poder establecer las zonas de vulnerabilidades sísmicas con mayor precisión.

También tenemos que  trabajar en el mapa de peligros sísmicos por tsunamis para Cuba y relacionado con el pronóstico de terremotos debemos seguir profundizando en algunas técnicas matemáticas  que existen para el cálculo de los mismos; y en el uso de información de la llamada geofísica satelital que es usar los datos satelitales de la tierra y del espacio que están relacionados de cierta forma con la sismicidad”.

 

 

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